Cuando hablamos de prevención de desastres nos referimos a
que todos los seres humanos debemos tratar en lo posible de prevenir desastres
que muchas veces dejan graves consecuencias como quemaduras incluso muertes los
desastres son provocados por los humanos y también existen los fenómenos
naturales que son los terremotos, inundaciones, erupciones, volcaciones,
tormentas, deslizamientos, etc. Cuando ocurre un fenómeno natural nos sentimos
impotentes porque no podemos hacer nada no lo podemos evitar esto también es
por culpa del hombre porque contaminamos la naturaleza la explotación de los recursos naturales
renovables como los bosques y el suelo la construcción de casas en zonas de
alto riesgo esto es debido a los fuertes aguaceros que provocan crecimiento de
los ríos los temblores y terremotos cuando esto ocurre provoca.
Existe una creciente conciencia internacional sobre la
necesidad de prestar más atención a la prevención de los desastres, al igual
que ocurre con los otros tipos de actuación que se integran en la denominada
gestión de desastres. Esto es así, en primer lugar, a fin de evitar la pérdida
de vidas y el sufrimiento humano que los desastres acarrean. Así, por ejemplo,
el huracán Mitch no produjo ninguna muerte en algunas localidades de Honduras
en las que existía un programa experimental de reducción de los efectos de los
desastres, a diferencia de lo ocurrido en otras donde no se estaba llevando a
cabo. Pero, además, la prevención se constata como una inversión rentable en
términos económicos.
A esa mayor concienciación ha contribuido el Decenio
Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales, declarado por la
Asamblea General de las Naciones Unidas para el período 1990-99. El decenio ha
tenido como objetivo el de estimular la prevención y la mitigación de los
desastres mediante planes nacionales orientados a crear las capacidades
institucionales y la concienciación ciudadana necesarias, todo ello mediante
una cooperación internacional que, entre otras cosas, permitiera la
transferencia a los países y comunidades con mayor riesgo de los conocimientos
científicos y experiencias existentes en la materia. Sin embargo, lo cierto es
que las políticas de prevención reciben todavía un apoyo insuficiente tanto en
las políticas nacionales como en la cooperación internacional, por cuanto
supone el realizar desembolsos para hipotéticos desastres futuros, con lo que
los beneficios no son inmediatos ni tangibles.
La prevención de los desastres implica, en primer lugar, una
adecuada comprensión de sus causas y dinámica. Para ello resulta útil
diferenciarlos de las catástrofes, que actúan como desencadenantes de aquéllos
en un contexto previo de vulnerabilidad. De este modo, las catástrofes
naturales, muchas veces inevitables, se convierten en desastres debido a
determinados comportamientos o actividades humanas. Los desastres, incluso lo crónica mente
denominados “naturales”, son siempre procesos humanos, y por tanto evitables,
prevenibles.
TOMADO DE: ADMD
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